Hace nueve años fui un pastelero. Horneé pasteles de manzanas, pasteles de fresas y ruibarbo, bayas azules (arándanos), duraznos – toda clase de pasteles. Mis pasteles estuvieron ¡tan buenos! Vendí mis pasteles en el mercado de granjeros. El negocio estuvo bueno. Con los ingresos de mi primer verano, Compré el anillo de compromiso para mi esposa, Jan (un diamante y dos esmeraldas-- como el de la princesa Diana pero un poco más pequeño). Un sábado en ese Agosto, una amiga de Jan, Patricia, nos invitó a la cena con su esposo James y mi futura cuñada y cuñado, Joyce y Dwain. Suponía traer dos de mis pasteles para el postre. A las cuatro y media, puse dos pasteles de manzanas en el asiento de cuero, detrás de mí. Utilizo mi viejo Audi Quatro negro para mis dos negocios-- uno como carpintero y el otro los pasteles. Huele como manzanas y aserrín. Comencé a manejar de Fayston hasta Waterbury. Hace mucho calor. Estuve justamente delante de donde hoy se situar “La Cochina Prohibida”. LUZ ROJA!!! Pude escuchar los pasteles patinando, en moción lenta, patas arriba, sobre el piso de mi coche-- cubierto con lodo seco, aserrín y guijas. Cuando llegué a la casa de Patricia y James pedí mis disculpas. “No tenemos el postre” dije con visaje triste. Pero, James y Dwain trotaron fuera de casa, recogieron mis pasteles del piso del coche y regresaron hasta la cocina. Cada uno con su propio tenedor, procedió a comer las partes todavía limpias de nuestros pasteles de manzanas—sin helado.
¡Qué buenos pasteles!
Frederico Gillen
16 de Julio 2012 a las 10AM
Waterbury, Vermont

1 comment:
Wow - bien hecho Fred! Muy impressionante!!
Post a Comment