El
día estaba gris y nevando. Irine la mesera, y yo el cocinero, estábamos
esquiando en Mad River Glen. Fue alrededor de las dos y media de la tarde—el tiempo
que usualmente miramos para descender en coche hasta el hotel/ restaurante
donde trabajamos—“La Granja del Rio Loco.”
Pero
cuando llegamos a la calle 17, no hubo ningún coche moviéndose en ambas
direcciones. Nos enteramos por los otros esquiadores que hubo un autobús
pegado en la nieve arriba de nosotros, bloqueando el tráfico. Hubo también
un arado descompuesto 2 millas cuesta abajo de nosotros.
La
nieve continuaba cayendo. Hubo 6 pulgadas de nieve fresca en la calle.
Decidimos esquiar hacia abajo de la colina en la calle misma.
Así, nos pusimos nuestros esquís de tele y comenzamos nuestro viaje patinando en calle
17. Irine estuvo delante porque ella fue la experta. Gradualmente,
ganamos velocidad. Calle 17 está encorvada como una pista de Fórmula 1
con barandas en el lado derecho (del esquiador)
Girar,
girar, girar en arcos gigantescos cerca de las barandas. A veces, cuando
Irine golpeó piedras o la calle misma, pude mirar chispas viniendo de los
lados metálicos de sus esquís! Adelante—más y más rápido.
Estuvo como una película de James Bond!
Finalmente,
después de una milla descendiendo, pasábamos por el arado descompuesto con sus luces
naranjas flameantes. Entonces, esquiamos hasta “la granja” para contar
nuestra historia orgullosamente y cocinar la cena para los huéspedes.
Escrito por: Frederico Gillen
GMCR - Waterbury, Vermont
23 julio 2012

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