Tengo un nuevo par de
zapatos—mi primer par de “Sambas” hecho por y para Adidas. Ellos son
zapatos para fútbol—mi primer par en mi vida.
Recuerdo mirando los
Sambas, con sus tres bandas blancas en las ventanas de las tiendas en Paris
cuando tenía más o menos 10 años. Tenía un par de zapatos baratos del "Bon Marché" en ese tiempo.
Pero mi amigo Jaques Dodart, su padre fue
doctor Francés, tenía un nuevo par de Sambas cada seis meses. Su madre era de St. Luis en Missouri.
Me pregunto ¿qué hace Jaques hoy?—probablemente es
un doctor como su padre. Era muy listo. Me pregunto también si ¿St. Luis puede ganar el
juego número 6 contra los Boston Red Sox (los calcetines rojos) en la
serie mundial?.
Esta tarde, miré la
etiqueta en mis Sambas, están hechos en Vietnam. Recuerdo las
imágenes en la televisión de los jóvenes soldados americanos en las noticias de las seis, con Walter Cronkite. Los soldados heridos vestidos en uniformes
verdes eran llevados en camillas a través del lodo naranja, por
otros soldados jóvenes. Los heridos tuvieron botellas intravenosas encima
de ellos, conectadas a sus brazos.
Recuerdo también los refugiados
vietnamitas en París, de 9 o 10 años, como yo, jugando basquetbol, no fútbol
como los franceses. Ellos fumaron en el parque Luxemburgo --
“Gaulloise” sin filtros. Pienso que las canchas de arcilla de tenis en el parque tenían
barro del mismo color del lodo de Vietnam.
Espero que un poco de los 56
dólares que pagué por mis Sambas vayan a ayudar a los jóvenes vietnamitas de hoy.
Las suelas están hechas
de caucho—no son sintéticas—mejor para nuestro mundo.
Escrito por:
Frederico Guillen
GMCR Waterbury, Vermont
18 de noviembre 2013

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