Estuve caminando hasta el fin de mi calle
con mi perro Sammy—un “biglador noble”. En el fin de la calle hay
un campo donde cada año un viejo hombre de origen japonés viene para
cortar su leña para el próximo invierno.
Recordé que en mi cobertizo tuve un
galón de aceite para motosierras que no estuve utilizando yo mismo. El
hombre – quizás tiene más de setenta años-- estuvo descansando de su
trabajo. Pregunté a él si tuvo uso para el aceite?
“Si puedo usarlo” él me dijo en un
inglés poco roto, “lo puedo pagar”.
“No es necesario” le dije “regreso con la jarra”.
Él me dijo “gracias”.
Estaba regresando en pocos minutos con mi
arco de flecha para cazar pavos encima de la colina.
Regresé después sin Sammy y con el
aceite, mi arco de flecha, y mi cuchillo de caza—un cuchillo de supervivencia
de mi padre de la segunda guerra mundial.
Una vez, vi una foto de John F. Kennedy con el mismo tipo de cuchillo sobre su cintura con el barco PT 109 en el fondo.
Una vez, vi una foto de John F. Kennedy con el mismo tipo de cuchillo sobre su cintura con el barco PT 109 en el fondo.
El hombre estuvo cortando leña cuando
regresé. Puse el aceite en la tierra al lado de su camión azul. El
continuaba cortando.
Caminé en la pista en la dirección de la
colina pensando que la marina le dio a mi papá este cuchillo, ahora en mi cadera, cuando
él estaba preparándose para la invasión de Japón.
Ellos dejaron caer la bomba
atómica. Mi padre no invadió.
Estoy aquí con el cuchillo y mi hermosa familia.
Estoy aquí con el cuchillo y mi hermosa familia.
Escrito por:
Frederico Gillen
Waterbury, Vermont
13 de mayo de 2013

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