Había una vez un hombre que se llamaba José.
Jose tuvo veintinueve años y vivió en la ciudad de Boston. Trabajó en una escuela para los niños que no pueden oír. Fue un profesor de inglés y a él le gustaba su trabajo muchísimo.
José, los otros profesores y los estudiantes vivían en la escuela también.
Entonces, José tuvo la oportunidad de pasar mucho tiempo con sus estudiantes. Cada sábado, José fue con cuatro de sus estudiates a la biblioteca porque era su lugar favorito y le encantaba compartirlo con los niños.
Un sábado, en particular, fue el cumpleaños de Sarah, una de las estudiantes sordas que fue con José a la biblioteca.
Jose decidió tener una sorpresa para Sarah. En vez de ir a la biblioteca, ellos fueron a un restaurante para desayunar.
Sarah tuvo panqueques con chocolate porque fue su compleaños.
Después, ellos fueron a una librería de libros usados y estuvieron allá por dos horas.
Al fin, José compró tres libros para Sarah, uno para los otros y uno para él mismo.
Sarah y los otros estaban muy contentos pero José era el más feliz, porque él podía compartir su pasión por la literatura con los niños.
Gabriela Meade
4 marzo de 2008
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