Había una vez un chico que se llamaba Juan.
Juan tuvo cuatro años cuando fue con sus padres de vacaciones a una ciudad muy lejos de su casa. Tan lejos que necesitaron viajar en un avión.
Se quedaron en un hotel muy grande.
Un día Juan fue a un museo con sus padres.
Era un museo de historia natural. Vío fotografías de los dinosaurios y muchos otros animales y plantas de un mundo antiguo.
A él le gustaba el museo muchísimo, y cuando ellos salían, visitaron la tienda del museo. El padre de Juan le compró un dinosaurio de plástico.
Esa noche, Juan dormió con su nuevo dinosaurio y tuvo muchos sueños buenos.
Gabriela Meade
Febrero 2008
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