Para una semana nadé todos los
días, menos uno, en el Océano Atlántico en la costa de Maine. En agosto no es fría el agua, pero ciertamente
no es caliente tampoco. Nadé
cuando mis hijas y su amiga Lilly (azucena) hacían “boogy boading” (patines de mar muy corto) en las olas
del mar.
En las mañanas, corrí antes que mi familia se despertó. Corrí en la playa o en la calle
justamente fuera de la Isla de Ermitaño. Hay muchos árboles de encino y buenas
vistas del mar.
Por supuesto, cocinamos
langosta una noche en nuestra estufa de campamento. Desafortunadamente no tuvimos una barbacoa para
cocinarlas en mantequilla.
Las hervimos en lugar de la
barbacoa con muchísima mantequilla después. Creo que el año pasado, el tipo vendiendo las langostas me
dijo que las langostas están listas cuando uno puede tirar las piernas del
cuerpo fácilmente. Creo que es más o menos la
verdad. Ellas son también muy rojas
cuando las sacas del agua—alrededor de diez minutos.
La tarde final de nuestra
vacación, tomamos una gira de barco alrededor de la Isla de Ermitaño con
aproximadamente otros veinte compañeros del campamento.
Vimos muchos barcos de vela y de pesca (para
langostas) y también vimos
un nido de águila pescadora con las águilas
pescadoras pequeñas adentro.
Estuvo una buenísima vacación.
Escrito por: Frederico Gillen
GMCR Waterbury
20 de agosto de 2012

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